Introducción

Josefina Guilisasti ha desarrollado en cada uno de sus trabajos, pictóricos y fotográficos, una investigación con respecto a un género que se ha visto enfrentado, a lo largo de la Historia del Arte, al problema de la objetualidad en la representación.

La naturaleza muerta, como género pictórico menor, desplazado de los grandes temas y de los espacios públicos, confinado a la cotidianeidad e intimidad de un lugar, es abarcada en sus trabajos mediante la puesta en escena, como ilusionismo de la representación. En ellos dispone imágenes de objetos inanimados, comunes y silenciosos,  desde distintos puntos de vista, trasladándolos al espacio de exhibición, conjugando, de este modo, el espacio de la imagen, limitado a la ficción, con el espacio real del espectador, que da sentido a la obra misma.

Cambiando el orden de la representación e integrando el espacio que rodea el cuadro, Guilisasti juega, mediante pequeños fragmentos pictóricos, con la similitud y la ilusión óptica de aquellos elementos silenciosos representados en una escena, generando, a la vez, una particular intimidad entre la obra y el espectador, entre las partes y el todo, armando infinitas relaciones, combinaciones ordenadas y puntos de vista, dejando la obra siempre abierta.